LA OBRA DE ANTONIO YELO  (1957)
La colección de acuarelas que presento en Blanca (abril, 2001) que a algunos puede parecer como un lugar “poco relevante”, tienen un gran reto  artístico; en mi pueblo están acostumbrados a ver buena pintura a través  de pintores locales de primer orden, sus habitantes los ven de vez en  cuando en sus calles y en su huerta desarrollando su excelente labor.
                                                                                                                Antonio Yelo Cano
    Casa de la Peña Negra - Acuarela 63 x 43 cms.             Cercanías del Castillo - Acuarela 57 x 37 cms.                
      Puerta de corral - Acuarela 46 x 25 cms.                                          Ventana - Acuarela 58 x 43 cms.
                Lilios - Acuarela 60 x 40 cms.                             
Observando la obra de Antonio Yelo, no estoy de acuerdo con él en que sea un "aficionado a pintor", palabras textuales, a mí me parece un buen pintor y no quisiera parecer enfática. Su espíritu nostálgico lo lleva a sus raíces, Blanca, la observa y es capaz de llenar sus cuadros de la luz y el color de esta ciudad murciana. No hay trazos rotundos, es una pintura ágil, nerviosa como si tuviera prisa por recoger del alredor el paisaje amplio o el objeto cotidiano o humilde y  lo más curioso, convertirlo en arte. No soy una crítica de arte, ni siguiera medianamente entendida, ya me gustaría. Ante un cuadro, sólo sé si me gusta o no y a mí la pintura de Antonio me gusta.
                                                                                                    María Luisa Horcajadas 
                                                                                        ( Profesora de Lengua y Literaturas )
                                  EL GUSTO POR LA BELLEZA

   La primavera siguiendo su renovada tradición ha vuelto a Blanca. En sus huertas han brotado de nuevo los que esperaban la llegada de la feliz estación.

   Blanca ahora, permanece aun más bella.

   Pasear por sus caminos descubre al andante ocasiones para disfrutar con algunas de sus pertenencias: luz, colores, formas, contrastes, ... etc.

   Pues bien, en algunos de esos paseos me he detenido en lugares que me han parecido de singular belleza. Paisajes que me querían decir muchas cosas. Se ha establecido entre ambos algo muy especial, tan especial que sentía que aquello tenía que llevármelo de allí, que estuviera conmigo, junto a mí de alguna manera. Hubiera servido para ello una simple fotografía o una imagen de vídeo pero, todo eso me resulta muy frío, no daba la categoría a tales sentimientos.

   Quería buscar la fórmula perfecta en la que el paisaje me diera cosas a mí y yo pudiera darle al paisaje, quería tocar, oler, estudiar palmo a palmo de lo que allí tenía, y eso si, llevármelo a casa, como una posesión ganada a la belleza.

   Que sensaciones cuando el pincel teñido del color de Blanca se desliza por el papel empapándose de sus formas, de sus aromas, ..........., de su todo.
                                                                                                          Antonio Yelo
Nispero con maceta - Acuarela 55 x 35 cms.